YURUPARÍ

Durante los años 80, Colombia era un país en movimiento. La segunda mitad del siglo XX trajo consigo una gran migración de los campos a las ciudades, lo que reconfiguró la organización social del país, a la vez que demostró la diversidad de cosmologías que habitaban al interior de la nación y los retos que venían con ella. La de los 80 fue también una década llena de violencia y zozobra, con las guerrillas, los paramilitares y los narcotraficantes y sus acciones terroristas. Incluso el ejercicio democrático estuvo entrelazado con la muerte: el genocidio de la Unión Patriótica y los asesinatos de candidatos presidenciales como Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo tumbaron de un tajo proyectos de cambio que proponían una Colombia más justa. Al acabar los 80 y entrar en los 90 no se acabaría la violencia en Colombia, pero sí se firmaría la Constitución de 1991 y su reconocimiento de la plurietnicidad y multiculturalidad del país y la economía le abriría espacio al comercio exterior como parte fundamental. No sobra decirlo de nuevo: durante los 80, Colombia era un país en movimiento.

En 1983 fue estrenada Yuruparí, una serie documental —creada por la socióloga Gloria Triana y producida por Focine y la programadora estatal Audiovisuales— que exploraría las distintas manifestaciones de la cultura popular en Colombia. Entre 1983 y 1987, cuando la serie llegó a su final, se emitieron sesenta y cuatro episodios que abrieron una ventana para la ciudadanía a través de la cual podía acercarse a diferentes formas de ser colombiano de una forma que, hasta entonces, no había sido posible. Así, Yuruparí planteó preguntas urgentes y sin respuesta fácil sobre el proyecto de nación, la identidad, lo que nos unía y lo que nos separaba, y lo hizo desde distintos pueblos, veredas y rincones del país. Esas reflexiones se condensan en estas fotografías, que registran el patrimonio cultural colombiano y, así, se establecen ellas mismas como patrimonio. Su origen se encuentra en las grabaciones de los episodios de Yuruparí y funcionan como detonante de ideas, conversaciones, transformaciones y nuevos proyectos alrededor de las ciencias sociales, el cine documental, el estudio de la cultura colombiana y las transformaciones políticas posibles a su alrededor: la serie reivindica la fiesta como política y un vehículo de expresión del descontento tanto como de la alegría.

Estas fotografías surgen de tres realidades distintas al suroccidente y occidente de Colombia. Las imágenes que van de la 1 a la 10 son de la autoría de Jorge Mario Múnera y fueron hechas en 1984 en Silvia, Cauca. Allá, Yuruparí exploró rituales funerarios y de matrimonio de los indígenas guambianos o misak, así como su forma de trabajar la tierra. Las fotos que van de la 11 a la 20 son de Jaime Osorio, de 1986, y muestran el ritual del Aguacerito alrededor de la quebrada Petecorro, en las selvas de Chocó, una danza para apaciguar la furia de los dioses y evitar un diluvio devastador. Finalmente, las fotos que van de la 21 a la 23 también son de Múnera, del Cauca y de 1984. Muestran el Festival de Retorno en el municipio de Santa Rosa de Saija, a donde volvieron los que habían tenido que dejar el pueblo y fueron recibidos por una gran comparsa para recordarles que esa era su casa.